Discapacidad no le impide bailar

Jovencito viajará a Holanda para refrendar su posición como campeón de baile sobre silla de ruedas.


NAUCALPAN, MÉX.- Con 13 años de edad y con sus piernas inmóviles, Ricardo viajará por segunda vez a Holanda a refrendar su liderazgo en el mundial de baile sobre silla de ruedas. El hiphop, chachachá, vals y reguetón son ritmos que hacen que los hombros y brazos de Ricardo se muevan con destreza innata junto con Stéfany, una bailarina de 12 años de edad, quienes son campeones nacionales y mundiales en su categoría.

En 2009, Ricardo Bautista Flores y Stéfany Michelle Ángeles Bernal, de 11 y 12 años, ganaron el primer lugar en la categoría “Latin” y sexto en baile estándar en la Copa Mundial de Danza Deportiva sobre Silla de Ruedas, en Holanda, donde demostraron su destreza frente a competidores de 20 países, entre ellos, potencias mundiales en danza como Polonia, Rusia, Ucrania y Holanda, señala Carmen Legaspi Torres, entrenadora nacional de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade).

Dificultades

Los pequeños bailarines viven en puntos opuestos del valle de México: ella en Tláhuac y él en Naucalpan; sin embargo, Ricardo y Stéfany viajan todos los días más de dos horas para coincidir en sus ritmos en la Ciudad Deportiva, en la Magdalena Mixiuhca, donde está el Centro Paraolímpico, sede de la Federación de Deportes en Silla de Ruedas.

Rodando, cruzando, brincando y saltando obstáculos en su silla, Ricardo hace ver fácil sus trayectos desde los lomeríos y barrancas de la colonia Benito Juárez, en la zona alta de Naucalpan, hasta el oriente de la ciudad.

Él realiza el trayecto de más de 40 kilómetros en su silla de ruedas. Con ella intenta sensibilizar, junto con su madre, a conductores de peseras y combis de su colonia para que acepten darles servicio, “pues aun cuando pagamos pasaje se niegan a hacernos parada porque dicen que la silla les roba espacio”, apunta Beatriz Flores, madre del pequeño.

En el paradero de Cuatro Caminos, Ricardo, ayudado por su madre y eventualmente de algunos pasajeros, desciende decenas de escalones para subir al tren que lo lleva hasta Chabacano, donde transborda hacia Ciudad Deportiva, desde donde recorre, él en silla y su madre caminando, más de un kilómetro para llegar al Centro Paraolímpico.

Congénito

Ricardo nació con las piernas flácidas e insensibles debido a una enfermedad llamada mielomeningocele, provocada por falta de ácido fólico durante el embarazo de su madre, apuntó Sonia Mendoza, entrenadora estatal de danza deportiva.

Ricardo podría quedarse todo el día postrado, pues los médicos recomiendan que no debe usar aparatos ortopédicos para caminar; sin embargo, no sólo recorre una de las ciudades más pobladas del mundo en transporte público, sino además llegó a Holanda en su silla de ruedas —donada por una lectora de El Universal— para traerse una medalla de oro en baile, presea por la que volverá el 3 y 4 de abril en el Holland Dans Spektakel.

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