Para los discapacitados físicos, hacer ejercicio es clave


NUEVA YORK (Reuters) – Cuando a Jothy Rosenberg le dijeron luego de perder una pierna y parte del pulmón por un cáncer que no iba a sobrevivir, el adolescente viajó a Utah y practicó esquí durante 100 días seguidos.

Luego nadó, hizo rafting en el agua, esquí acuático y anduvo en bicicleta.

Ahora, 36 años más tarde, Rosenberg no sólo tiene buena salud, sino que montó seis compañías de tecnología, obtuvo un doctorado y se convirtió en padre.

“Cuando me dijeron que tenía cero probabilidad de sobrevivir, desarrollé una especie de resentimiento”, dijo Rosenberg, cuyo nuevo libro, “Who Says I Cant”, relata la historia de cómo utilizó el deporte para ganar en autoestima, resistencia y fortaleza.

“El ejercicio fue crucial”, dijo Rosenberg, que tiene amputada la pierna desde la rodilla. “Descubrí que si hacía más esfuerzo que mis compatriotas sin discapacidades, podía ser tan bueno como ellos”, recordó.

Rosenberg dice que nunca deja de cumplir con su rutina física. Nada 8 kilómetros por semana, hace clase de spin dos veces por semana y también disfruta andar en bicicleta.

En los últimos 17 años, nadó desde Alcatraz hasta San Francisco para recaudar dinero para una organización benéfica y actualmente trabaja con la fundación sin fines de lucro AccessSportAmerica para enseñar deporte a discapacitados.

“Son personas que no pueden caminar, pero si los ayudas pueden jugar fútbol adaptado a un gimnasio o remar en el agua con botes preparados”, dijo.

Unos 32,5 millones de personas en Estados Unidos están viviendo con severas discapacidades, de acuerdo a la Dirección de Estadísticas, y representan al 12 por ciento de la población.

Susan P. Howley, de la Fundación Christopher and Dana Reeve, que financia la innovadora investigación para tratar la lesión de la médula espinal, dice que los discapacitados obtienen todos los beneficios que acumulan las personas sanas, y luego algunos propios.

“Hasta para las personas que están paralizadas, el ejercicio es bueno”, dijo Howley.

Janne Kouri opera NextStep Fitness, un complejo comunitario sin fines de lucro para personas con discapacidades en Lawndale, California, desde el 2008. Su deseo es abrir más de estos establecimientos en todo el país.

“Estamos específicamente dedicados a las personas con discapacidades. Tenemos acceso para sillas de rueda y nuestro personal está entrenado por médicos de la Red Reeve Foundations NeuroRecovery”, dijo Kouri.

“Una vez que el cuerpo se paraliza después de una lesión, se comienza a deteriorar a las 24 horas. Personalmente yo perdí 32 kilos en dos semanas. Después de una herida como esa, uno queda como un bebé. Es una batalla larga”, sostuvo.

Pero también es costosa.

Kouri explicó que las personas discapacitadas suelen necesitar de otras que las ayuden a ejercitar. Y señaló que en cualquier ciudad hay cientos de gimnasios, pero aquellos que tienen discapacidades no tienen ninguno.

“Es una iniciativa costosa. Nuestro objetivo es ampliar el acceso para todos”.

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