El deporte y su efecto en las personas con alguna discapacidad.


Para Oscar Pistorius, atleta sudafricano que corre con prótesis en las piernas y que mantiene una gran pelea con la Federación Internacional de Atletismo por competir con otros deportistas sin discapacidad, su vida se rige por una máxima: “No estás discapacitado por las discapacidades que sufres, sino capacitado por las capacidades que tienes”.

Con este aforismo, Pistorius pretende dar ejemplo a la gente con discapacidad que aún no ha sorteado las barreras que se imponen para practicar algún deporte. Sin la repercusión de Michael Phelps, ni Usain Bolt o Roger Federer, los casos de Pistorius y de otros grandes deportistas paralímpicos demuestran que el deporte facilita la integración de personas con discapacidades.

El nadador español Xavi Torres sigue la línea del atleta sudafricano. Torres, que nació sin piernas y con deformaciones en los brazos, entrena casi seis horas diarias y tras 21 años nadando asegura que hoy no podría vivir sin su deporte.

Torres anima a las personas con discapacidad a intentar hacer “un poquito más siempre” porque “sólo tenemos una vida y hay que intentar ser feliz”.

El español ha ganado 16 medallas en los Juegos Paralímpicos, las dos últimas en los Juegos de Beijing 2008.

En la capital china coincidió con el brasileño Daniel Dias, quien lideró el medallero con nueve preseas y le valió ser reconocido con el trofeo Laureus, (el Oscar del deporte), al mejor deportista con discapacidad internacional, que recibió en junio en Londres.

“Este es un importante reconocimiento para mi deporte, la natación, y seguro que me ayudará en mi misión de fomentar que los jóvenes nadadores con discapacidad de Brasil continúen practicando deporte”, afirmó el brasileño.

En la piscina de Pekín también estuvo Teresa Perales, una española de 32 años y parapléjica desde los 19, que ya cuenta con 20 medallas entre sus participaciones en los Juegos Paralímpicos de Sydney, Atenas y Beijing.

“Estar dentro del agua es una sensación tremenda de libertad. No necesito mirar hacia arriba como en silla de ruedas, algo que resulta muy incómodo”, reconoce la deportista.

Urge más apoyo

Actualmente, el deporte para personas con alguna discapacidad se rige por distintos organismos, dependiendo de la discapacidad física, psíquica y/o sensorial de los participantes.

Uno de los indicadores del auge del deporte entre estas personas es la creciente participación en los Juegos Paralímpicos que, desde Roma 1960, donde acudieron 23 países y 400 atletas, ha alcanzado la cifra de 146 países y 3 mil 951 deportistas en Beijing 2008.

A pesar de estos datos crecientes, para la triple medallista paralímpica de esgrima, la española Gema Hassen-Bey “falta introducir a nuevos preparadores especiales para paralímpicos”.

Este es uno de los objetivos de la Fundación Repsol que en España ha organizado diversas jornadas sobre actividad física adaptada, como las celebradas en septiembre de 2009 en La Coruña.

Para uno de los ponentes, el presidente de la Federación Internacional de Actividad Física Adaptada, Yeshayahu Hutzler, “hasta hace dos décadas los profesionales de la salud rechazaban el entrenamiento de fuerza en las personas con parálisis cerebral o con otras lesiones del sistema motor por temor a que éste aumentase la constancia de espasmos musculares, pero ahora, diversos estudios científicos han demostrado lo contrario”.

En estas jornadas participó el vicepresidente de la Federación Española de Deportes de Personas con Discapacidad Física y miembro del Comité Paralímpico Español, Eugenio Jiménez, quien advierte que el acceso al deporte entre las personas con algún tipo de discapacidad “es todavía complejo” en el mundo.

La Fundación También ha visto desde su orígenes la importancia de adaptarse a este tipo de deportistas. Desde 2000 trabaja con varios instructores especializados en el deporte adaptado para la integración de personas con alguna discapacidad física y motora.

Esta Fundación nació de la experiencia personal de Teresa Silva, integrante de la selección española de Parapente que sufrió un accidente en unos entrenamientos que le ocasionó una paraplejía. Tras años de superación, la actual directora de la Fundación También cayó en el detalle que practicar deportes como la vela, el esquí alpino, el ciclismo o volar, eran tareas imposibles para una persona con discapacidad física.

Después de años de esfuerzos y reclamando a ayudas a instituciones y empresas, hoy anima a estas personas a practicar estos deportes, porque “pueden disfrutar como cualquier otra”.

Desde esta fundación alientan que “el deporte favorece el desarrollo personal y la autoestima: ayuda a ser independiente, crea autodisciplina y fomenta el espíritu de lucha y el trabajo en equipo”.

El programa de actividades deportivas de la Fundación También va desde el esquí alpino, pasando por el piragüismo, ciclismo, pesca, buceo, vela, vuelo de cometas, senderismo o pádel, todas estas actividades practicadas al aire libre, lo que “proporciona una increíble sensación de libertad, especialmente necesaria en el caso de personas con alguna discapacidad”.

Colaboración, básica

La importancia de las familias y amigos para estas personas no escapa a esta fundación, que ha encontrado colaboración en la Fundación Repsol para desarrollar un programa de ciclismo adaptado, cuyo objetivo es que todas las personas con discapacidad tengan acceso a la actividad deportiva del ciclismo junto a familiares y amigos.

No es ésta la única colaboración de la Fundación Repsol en el mundo del deporte para discapacitados. También ha apoyado al club Montañas sin barreras, en la ascensión al Cho-Oyu, una montaña de 8 mil 201 metros, la sexta más alta del planeta, situada en el eje central de la cadena del Himalaya.

Esta expedición contaba con tres grandes deportistas con discapacidades físicas. Ricardo García, con sólo 15% de visión; Valentín Ruiz y Miguel Ángel Gavilán, ambos amputados de una mano y con una discapacidad de 62% y 67% respectivamente, ayudados por guías del Grupo Militar de Alta Montaña española, tuvieron que suspender su ascenso por las malas condiciones del clima.

Además, la Fundación Repsol ha desarrollado programas de colaboración con un centro de deportes de invierno, dotándolo de material e infraestructura para la práctica del esquí adaptado, siempre siguiendo la máxima del sudafricano Oscar Pistorius, una filosofía de ser y estar que ojalá sirva como estímulo para que en México tenga mayor potencial el movimiento deportivo para personas con discapacidad. (EFE-Reportajes)

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